Sr. Jiménez. Márketing Digital que genera resultados

¿Quién es el Sr. Jiménez?

Soy, en origen, un arqueólogo. Soy una persona que adora investigar, entender el origen de las cosas. Me gustaría ser un polímata, pero no tengo tiempo ni tanta vida como para saber tantas cosas como me gustaría.

Sin embargo, la vida me ha llevado a convertirme en un especialista en el mundo digital, si entendemos por especialista a una persona a la que le gusta pensar cómo conseguir metas en lo que hace.

Me considero un estratega, un pensador a futuro, un conector de ideas, un imaginador de medios con los que hacer que mi trabajo funcione. Pero ante todo, soy alguien que conoce las tripas de la bestia desde dentro.

El hallazgo de los zapatos

Hubo un día exacto en que todo cambió.

Trabajaba en una de las agencias de marketing más grandes del mundo. Estábamos inaugurando unas oficinas nuevas, brillantes y modernas, cuando apareció el dueño del imperio para pasearse por allí.

Al verle pasar, un hombre con miles de millones de euros, todo conectó en mi cabeza. Fue un chispazo instantáneo, una revelación: sólo sus zapatos costaban más de lo que yo cobraba en un año entero.

En ese segundo, todo cristalizó. Mis jornadas interminables, mis fines de semana perdidos, el tener que tratar con los clientes de la agencia para venderles humo y sacarles la mayor cantidad de dinero posible… Todo ese sacrificio era única y exclusivamente para costear unos lujos que se pagaban con mi vida, no con la suya.

Ese día sentí un asco profundo. Y supe que no quería seguir allí.

Reconstruir sobre tierra firme

Me di cuenta de que mi conocimiento no tenía que servir para hacer más ricos a quienes no lo necesitan, sino para dar estructura y verdad a quienes se lo merecen.

Me dedico a proyectos con los que me siento bien. Proyectos en los que mi conciencia está tranquila. Proyectos donde sé que lo que hago tiene valor real, aporta solidez y hace crecer un modelo de negocio en el que creo.

Porque he aprendido que el éxito no es magia, ni inspiración divina, ni gritar más fuerte en redes sociales.

Sé que los resultados son un 90% de reglas, sistemas y orden, y un 10% de genialidad.

También sé que no soy un genio, pero soy capaz de tener ideas que otros no tienen. O mejor aún, soy capaz de conectar ideas que otros no son capaces de conectar. Sé que un negocio sin una estructura lógica es solo una apuesta. Y yo no apuesto con el dinero de nadie.

Trabajo construyendo los cimientos invisibles que hacen que las empresas honestas funcionen, sin trampas y sin depender de la suerte. Aplico lógica aplastante y estrategia a largo plazo, porque es la única forma de respetar el esfuerzo de quien levanta su proyecto —ya sea en un barrio o en un mercado global— con honestidad cada día.

Marketing con cimientos humanos

Quiero tener la conciencia tranquila, y demostrar que el marketing puede ser a la vez limpio y beneficioso para quien lo usa. Porque he visto el lado oscuro de sangrar al cliente y de ver apisonar a los compañeros, de engañar sin reparo alguno, de no tener vida para cumplir objetivos de empresas que me hacían sentir sucio e indigno.

Conozco las reglas del Marketing. Conozco a los grandes del sector. He leído miles de estudios sesudos, con análisis y cifras que indican cómo exprimir el rendimiento al máximo.

Y, curiosamente, ninguno de ellos garantiza el éxito porque, en realidad, no funcionan más que para negocios gigantes. No se amoldan a negocios reales ni a sus límites.

Por eso, adoro la estrategia. Pensar. Leer. Pasear para conectar ideas. Hablar en voz alta, equivocándome para corregirme a mí mismo. Romperme la cabeza para aplicar algo que me gusta de verdad a proyectos que de verdad me interesan, porque creo en las personas que los ponen en marcha.

El trato

Así que, seamos claros:

Si lo que quieres es hacerte rico rápido con una startup, o convertirte en el próximo Elon Musk, no me interesas lo más mínimo.

¿Puedo hacer crecer tu negocio? Sí. ¿Mucho? Sí.

Pero si pierdes el espíritu, si tu proyecto sólo te beneficia a ti, si el respeto no es la base de tu negocio, si no quieres crecer formando un equipo de buenas personas, de lógica y de buen corazón, ni te acerques.

Prefiero ser pobre, o dedicarme a otra cosa.

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